9 de octubre de 2008

ESTADOS UNIDOS USÓ UNA BOMBA NUCLEAR EN IRAK


Me llamo Jim Brown. Soy un veterano del ejército estadounidense con diez años de experiencia.
―¿Cuándo estuvo en Iraq?
Me enviaron a Arabia Saudí para apoyar a las tropas que tenían que intervenir en Iraq. Entré en servicio el 25 de setiembre y me marché de Arabia Saudí el 16 de febrero de 1991.
―¿Qué ocurrió allí que aún no se sepa?
Los militares estadounidenses, junto con sus aliados, arrojaron una bomba nuclear de unos cinco kilotones de potencia en la zona de Basora en Iraq.
―¿Dónde la lanzaron?
Entre la ciudad de Basora y la frontera con Iran.
―¿Quién la lanzó?
La emplearon los militares estadounidenses. Es una bomba nuclear de cinco kilotones que recibe el nombre de “bomba nuclear de potencia variable”.
―¿Qué tipo de arma era?
Básicamente se trata de una bomba de penetración de alta eficiencia. Una vez lanzada penetra dentro del objetivo, en este caso dentro de la tierra, donde explota. Se suele usar también para que no se pueda acceder a ciertas áreas, ya que el área entera se emite radiaciones, lo cual es un mensaje muy eficaz si se le quiere decir a alguien que se mantenga lejos de ese lugar. Se le llama Bunker Booster.
Según la acusación del veterano Jim Brown, durante la primera guerra del Golfo se lanzó una pequeña bomba nuclear de cinco kilotones entre la ciudad iraquí de Basora y la frontera con Irán. Si fue así, se trataría de la tercera bomba nuclear usada durante una guerra, tras las de Hiroshima y Nagasaki.
Una bomba nuclear de cinco kilotones es una bomba relativamente pequeña, más pequeña de la de Hiroshima, que era de 16 kilotones y la de Nagasaki, que era de 22. Sin embargo, los efectos de la radiactividad son igualmente terribles.Hemos sabido del testimonio de Jim Brown gracias a William Thomas, un periodista canadiense que trabajó mucho con los veteranos del Ejército de EEUU.―¿No tiene miedo de hablar de esto?
Hay que entender qué es el miedo. Hay un punto en el que debes decir: basta. Y cuando superas esa línea, no es que estés muy acompañado. Lo haces o no lo haces. Cuando estaba en la mili, levanté la mano derecha, hice un juramento diciendo: “Esto es lo que defenderé”.Quién es Jim Brown
Nacido en 1965, entra en el ejército a los 22 años y se hace ingeniero mecánico en la décima división de Fort Drum. Participa en la operación Tormenta del Desierto en Arabia Saudí desde el 25 de setiembre de 1990 al 16 de febrero de 1991. Regresa por problemas familiares y empieza a acusar problemas extraños. Como otros veteranos empieza una larga batalla para que su enfermedad sea reconocida. Enferma, según dice, por culpa de una vacuna contra el ántrax que le inyectaron en Arabia Saudí. En 1997 lo reprenden oficialmente por algunos altercados y lo degradan de Ingeniero de nivel 4 a ingeniero de nivel 3. Al degradarlo le impiden desempeñar la tarea que le habían asignado, y lo relevan de su cargo, pero con honor. Su actividad en la organización de veteranos del ejército estadounidense lo dio a conocer en los medios más importantes de comunicación, a través de un artículo que salió en 2003 en el New York Times. Lo convocó el Comité de Asesores a la Presidencia de los Estados Unidos sobre enfermedades de Veteranos de la Guerra del Golfo.
Al regresar de la operación Tormenta del Desierto funda la Organización de Veteranos Gulf Watch Intelligent Networking Sistem. Jim Brown habla por primera vez del uso de una pequeña bomba nuclear bajo seudónimo en el sitio del periodista canadiense Thomas William. Esta es la primera entrevista televisiva de Jim Brown sobre el asunto.―¿Por qué la usaron?
La mejor explicación que he podido recoger hasta el momento es que se usó para mandar a Sadam el mensaje de que estábamos determinados a terminar esta guerra y acabar con el conflicto.
¿Cómo se puede contrastar su testimonio? Comprobamos que en el banco de datos online del Centro Sismológico Internacional, en el área cerca de la ciudad de Basora en Iraq se registró un fenómeno sísmico de fuerza equivalente a cinco kilotones, que corresponden a una magnitud de 4,2 aproximadamente en la escala Richter. Encontramos que la única actividad sísmica detectada durante los 43 días de Tormenta del Desierto fue un fenómeno de magnitud 4,2 en la escala Richter y que se registró precisamente en la zona señalada por Jim Brown, entre la ciudad de Basora y la frontera con Irán. Está catalogado con el número 342793 y sucedió el 27 de febrero de 1991, justo el último día del conflicto, a las 13:39. Nueve centros sísmicos lo detectaron: 2 en Irán, 4 en Nepal, uno en Canadá, uno en Suecia y uno en Noruega. Estos dos últimos midieron incluso la intensidad de la explosión, equivalente a 4,2 aproximadamente. En cuanto a su profundidad, se clasificó en el primer nivel superficial, que va de 0 a 33 km.
Se podrá recabar más información a través del análisis de las ondas sísmicas registradas en las estaciones de distintos países, pero, visto lo vasto que puede resultar este trabajo, pedimos a los organismos internacionales que efectúen controles antinucleares, y a los centros sísmicos nacionales implicados, que nos ayuden a recoger datos seguros que permitan establecer si se trató de una explosión o de un terremoto.
¿En qué contexto histórico y político se pudo haber usado un arma como esa de la que habla el veterano?
Repasemos esta secuencia de hechos:
2 de agosto de 1990: Sadam Hussein invade Kuwait.
16 de enero de 1991: El presidente George Bush anuncia al mundo que comienza Tormenta del Desierto, la mayor operación bélica desde 1948. 28 países intervienen apoyando a los EEUU.
¿Cómo iba a reaccionar el mundo islámico?
Declaración de James Baker:
"Queremos sentar las bases que nos permitan tener una opción creíble del uso de la fuerza (nuclear), lo cual es no es lo mismo que decir que el Presidente ha tomado la decisión de moverse en esa dirección. Quisiéramos lanzar un mensaje muy claro –y está bien claro- e indiscutible: cuando el Presidente dice que no quiere descartar la posibilidad, es que no la hemos descartado como opción, y que la consideramos una opción creíble."
Si Sadam hubiese utilizado armas químicas o bacteriológicas, el Pentágono habría podido responder con la atómica. En cualquier caso, acerca del uso de la bomba nuclear, se mostró una ambigüedad buscada: el mismo Secretario de Estado, James Baker, acuñó la expresión: “Doctrina de la ambigüedad calculada”.Jim Brown: La cuestión central es que pasara lo que pasara, los EEUU iban a alcanzar un resultado positivo: podían arrojar esta bomba en una de las zonas más desiertas disponibles inmediatamente a lo largo del conflicto, podía reconocerse este fenómeno como lo que era en realidad o podía no reconocerse, pues explotaba en parte bajo tierra, podía verse una versión menor del típico hongo atómico, pero a cierta distancia, no se iba a entender lo que estaba ocurriendo. Los efectos podían ser inmediatos y también a largo plazo.
―En 1991 se estrena otra arma en el campo de batalla: el uranio empobrecido. Durante Tormenta del Desierto se usaron proyectiles de uranio empobrecido por primera vez. ¿Por qué?
El uranio empobrecido y el uranio no empobrecido mostraban una especie de firma radioactiva que permitía confundirlos, no distinguirlos. Además, con el uranio empobrecido, los efectos inmediatos que se provocan en los individuos, los palacios, los vehículos imitan de alguna manera los efectos que provoca una explosión nuclear más grande, como pueden ser la desecación de los cuerpos, la destrucción inmediata de las calles, la pérdida de sangre por los ojos y la nariz. Las radiaciones que emiten estos pequeños proyectiles de uranio empobrecido se quedan para siempre, pero si estos proyectiles se usan repetidamente, como por ejemplo en las ametralladoras del avión A10, provocan un impacto fuerte de radiaciones, no sólo a través del polvo que liberan sino en las radiaciones que se propagan por la explosión de los proyectiles.
―¿Podía resultar útil como medio de encubrimiento?
En realidad se podía encubrir todo lo que sucedía.
―¿Es difícil investigar acerca de la radiactividad en Basora?
No quieren que se hable de ello, salvo los portavoces oficiales, y nosotros no lo somos. Podemos hacer investigación sobre la difusión del cáncer, pero no podemos hacer estudios sobre factores de riesgo, no nos dan fondos para ninguna de estas investigaciones. Se pueden hacer estudios epidemiológicos o clínicos, pero no sobre radiaciones o relativas a este campo.
Si la denuncia del veterano Jim Brown tiene fundamento, ¿qué podría haber decidido al gobierno estadounidense a lanzar una pequeña bomba atómica justo el último día de la guerra? Sólo podemos aventurar una hipótesis: dos días antes de la supuesta decisión de lanzar una bomba atómica, el 25 de febrero, un misil Scud de los iraquíes alcanzó la base estadounidense de Dhahran, en Arabia Saudí, con un saldo de 28 militares muertos y 99 heridos. Esto provocó una fuerte reacción estadounidense: la noche del 26 al 27 de febrero una columna de coches de fugitivos fue destruida por completo justo al otro lado de la frontera de Kuwait. Es posible que no fuese la única acción de represalia. Es una hipótesis aventurada, pero la política del gobierno estadounidense en el 91 fue calculadamente ambigua.―¿Hay testigos?
Hay testigos, yo mismo hablé con personas que estaban en el lugar cuando sucedió, conozco a otros que han hablado con otros ―sé que puede parecer extraño, pero así es como funciona la “comunidad de información”: un individuo proporciona una información, se coteja con otro y al final, detalle a detalle, se reconstruye la historia completa―. Cuando está implicado el gobierno… ningún gobierno admitirá jamás haber hecho algo así.
―¿Cómo se enteró?
La organización que he creado se llama Gulf Watch Intelligence Networking System. Durante muchos años hemos estado reuniendo informaciones para hacerlas públicas e impedir que esto pueda ocurrir otra vez, porque te puedo asegurar que si consiguieron silenciarlo en 1991, también lo habrán silenciado en 2002 y seguirán haciéndolo mientras les dejemos que lo hagan. Esto tiene que acabar.
Antes de emitir esta entrevista informamos al Departamento de Defensa estadounidense de que un veterano de su ejército nos había contado que durante la operación “Tormenta del Desierto” se había lanzado una pequeña bomba nuclear. Nos preguntaron el día, y nos enviaron el siguiente comunicado:
"Durante la Guerra del Golfo de 1991 sólo se usaron armas convencionales. EEUU posee municiones con una capacidad explosiva de más de 5000 pound (2000 toneladas). No hemos podido confirmar el incidente concreto al que se refieren, pero si en aquel lugar se hubiera lanzado una bomba potente, es razonable suponer que la detonación habría quedado registrada en los aparatos de detección sísmica. Nos ratificamos en que durante la Guerra del Golfo de 1991 sólo se utilizaron municiones convencionales."
En una carta posterior el Departamento de Defensa nos informa de que podría tratarse de la bomba BLU-82, que tiene una capacidad explosiva de 7000 toneladas, y vuelve a decir que sólo se usaron armas convencionales. Sin embargo, la detonación de la bomba BLU-82, también llamada “madre de todas las bombas” o “cortadora de margaritas”, que hace estallar en el aire (y no bajo tierra) oxígeno, hidrógeno y otros elementos, alcanza una magnitud de 3 en la escala de Richter, no de 4,2, como aparece en los datos sísmicos.
JIM BROWN: Estas bombas se usaban junto con otras: la FI, las bombas de aerosol explosivo, también conocidas como MOEB, madre de todas las bombas.
La principal diferencia entre ambas es que la MOEB, o la bomba FI, tienen los mismos efectos que una bomba nuclear, pueden incluso formar un hongo como el atómico, pero no hay contaminación radiactiva. El problema con la nuclear es que cuando explota, además de la detonación, hay contaminación radiactiva. No es algo que sucede y luego pasa, es algo que sucede y queda. Además, se plantea una cuestión generacional.El relato de Jim Brown es tan escalofriante como, hasta ahora, desprovisto de las confirmaciones que puedan certificar la veracidad de su hipótesis: que el uso de uranio empobrecido pudo camuflar la explosión de una bomba atómica. Sigue siendo una mera hipótesis que recogemos ateniéndonos a un “principio de precaución”: cuando una hipótesis no es manifiestamente falsa y tiene una importancia social tan enorme, es mucho mejor hablar de ella que no decir nada a la espera de confirmación. Son muchas las personas, demasiados los niños que han enfermado después de la “Tormenta del Desierto” en la zona de Basora. Hemos podido ponernos en contacto, durante una conferencia en Estambul, con el doctor Jawad Al Ali, director del Insituto Oncológico del hospital de Basora, autor de varias investigaciones sobre la radiactividad en la ciudad.JAWAD AL ALI: La historia de las radiaciones en Basora empezó durante la primera Guerra del Golfo, en 1991, cuando se lanzaron sobre la ciudad unas 300 toneladas de proyectiles con uranio empobrecido, lo que disparó el nivel de las radiaciones, que en Basora era muy bajo.
El de 1991 fue el ataque más agresivo, destruyeron por completo las infraestructuras del país, destruyeron todos los puentes y no se podía viajar de Basora a Bagdad. La historia se repitió en 2003, también entonces se lanzaron cientos de toneladas de uranio empobrecido sobre la población civil en zonas donde sólo vivía gente corriente, lo que provocó nuevos problemas: aumento de los tumores, aumento de las malformaciones congénitas. Como ustedes sabrán, el tiempo de decaimiento de la radiactividad del uranio es de 4.500 millones de años, de modo que se trata de un intento de matar a la población iraquí envenenando el suelo y los recursos hídricos de Iraq durante millones de años.
―¿Es difícil investigar acerca de la radiactividad en Basora?
No quieren que nadie hable de ello, salvo los portavoces oficiales, y nosotros no lo somos. Podemos hacer investigación sobre la difusión del cáncer, pero no podemos hacer estudios sobre factores de riesgo, no nos dan fondos para ninguna de estas investigaciones. Se pueden hacer estudios epidemiológicos o clínicos, pero no sobre radiaciones o relativas a este campo.
Investigar sobre las radiaciones en Iraq es difícil, no sólo en Iraq sino también en Italia. Conozcamos la experiencia de Gianni Mattioli, que a la sazón era ministro del Medio Ambiente:
GIANNI MATTIOLI: En enero de 2001 el ministro de Salud iraquí Mubarak solicita entrevistarse conmigo. Durante el encuentro Mubarak me presenta datos de una situación verdaderamente grave en zonas que se habían bombardeado con proyectiles de uranio empobrecido. La petición del ministro Mubarak es que Italia colabore en una investigación epidemiológica para poner en evidencia la dimensión del problema y para localizar sus focos, pero también para tomar medidas de protección. Entonces supe que había una objeción concreta, una verdadera prohibición de la administración atlántica, de la OTAN.
Pero a pesar de la prohibición de investigar los efectos de las armas utilizadas en Basora, con el paso del tiempo empiezan a conocerse dramáticamente.
JAWAD AL ALI: Este gráfico muestra el aumento de la mortalidad a causa de tumores en Basora, que ha sido significativo y en 2001 superó el número de 600 muertos anuales a causa de tumores. En 1989 los muertos por tumores sólo fueron 34. En cuanto a las fotos, he guardado las fotos de los casos más raros, como el histiocitoma fibroso maligno. Son tumores muy raros, estrictamente asociados a las radiaciones, están causados por las radiaciones, de modo que he documentado con fotos esos tumores.
He guardado fotos de niños con tumores, porque parece que los tumores han cambiado los grupos de edad en que se manifestaban, algunos tumores que antes se manifestaban en pacientes de edad avanzada ahora lo hacen en pacientes muy jóvenes, de seis años, ha habido un desplazamiento de tipos de tumores de las franjas de edad de pacientes maduros a niños de diez años. Es algo rarísimo, lo mismo que la aparición de un tumor en el aparato linfático de niños de menos de diez años, son casos rarísimos.
―¿Cree que la han lanzado otras veces?
En Afganistán, en 2002.
―¿Puede concretar más la fecha?
Del 1 al 3 de marzo.

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